Y tremenda canción/guitarra/voz de un Scott Dunbar diferente al del post anterior. Nacido en 1904, hijo de ex-esclavo y nunca “escolarizado”. Como dicen en el artículo anterior, sus canciones no buscaban dinero, ni fama, ni eran lamentos que salían de un corazón roto. Son las melodías de un hombre que vivió una vida de la que estaba satisfecho y que ante la pregunta “¿qué significa para tí la música?” respondía “Well, I’ll tell you–if it feels good to the people it feels twice as good to me”. ¡Chapó!.
Menuda voz que tiene este bucanero…
Como siempre, el vídeo lo ha encontrado el pequeño ratón Pablo. Y como yo sé que a él le gusta mucho el tema musical le he regalado por navidades el Fender G-DEC Junior: ya sabes, a practicar y tocar como el japonés que sale a continuación (por la mitad/final del vídeo)
En Coruña, los domingos, algunos padres visten a sus hijos como si fueran niños ricos de una novela de Dickens. Pero hoy, día de Navidad, creo que esos padres se han superado. Sólo os digo que si me los encontrase a oscuras en un pasillo por la noche (a los hijos, claro) me moriría de miedo…
Mi abuelo tuvo una Leica. Como tantas otras cosas, cuando se cansó de la cámara, la intercambió por otro nuevo capricho. En este caso particular, por un reloj de pulsera. Por mi bueno que fuera, creo que salió perdiendo en el cambio…