Archivos de la categoría literatura

Juventud – Coetzee

En su libro Juventud, el premio Nobel de literatura J.M. Coetzee recuerda sus inicios en el Londres de los años 60 trabajando como programador en compañías como IBM o Atlas.

¿Por qué es un sacrificio mayor, una renuncia mayor de la personalidad, esconderse en una buhardilla de la Rive Gauche por la que no pagas alquiler o vagar de café en café, sin afeitar, sucio, maloliente, gorreando copas a los amigos, que vestir un traje oscuro y hacer un trabajo de oficina que te aniquila el alma y rendirse a la soledad hasta la muerte o al sexo sin deseo? Sin duda, la absenta y las ropas harapientas ya han pasado de moda. Y de todas maneras ¿qué tiene de heroico timarle el alquiler al casero? T.S. Eliot trabajaba en un banco. Wallace Stevens y Franz Kafka trabajaban en una compañía de seguros. A su modo particular, Eliot, Stevens y Kafka sufrieron tanto como Poe o Rimbaud. Él ha optado por vestir un traje oscuro como ellos, llevarlo como si fuese una camisa en llamas, sin explotar a nadie, sin timar a nadie, pagando a su paso.

encantado con el kindle…

Este pequeño llamado kindle está cambiando mis hábitos y modos de lectura. Cuando hice el pedido a Amazon tenía ciertas dudas sobre cómo sería la sensación de leer en un dispositivo así, pero tras un mes usándolo diariamente sólo puedo hablar maravillas de él. Y lo afirmo con un poco de temor porque me encantan los libros físicos… pero tengo que reconocer que la experiencia de lectura es muy cómoda y rápidamente uno olvida que está usando un dispositivo electrónico.

Lo mejor

  • leer gratis clásicos que ya no tienen derechos de autor y que no son fáciles de conseguir en librerías (o sí están disponibles pero en ediciones muy malas)
  • leer diariamente prensa y blogs que recibe vía wifi (enviado automáticamente desde calibre)
  • llenarlo con obras de referencia y diccionarios
  • leer libros en inglés y disponer inmediatamente del diccionario para todas aquellas palabras que desconoces
  • mantener ordenadas las notas o subrayados que haces de los libros
  • el contraste de las páginas y la rapidez de refresco
  • acceso a la librería de Amazon que poco a poco incorpora más libros al catálogo en castellano
  • acceso a páginas de descarga gratis de libros como feedbooks o el proyecto Gutenberg
  • el precio: 139 dólares
  • … y muchas más cosas que seguramente me dejo en el tintero…

nota: aunque el kindle sólo acepta el formato propio de amazon y pdf existen herramientas que convierten desde cualquier otro tipo de archivo (epub,doc,etc)

el viejo león

Sacado de El viejo León. Tolstoi, un retrato literario de Mauricio Wiesenthal:

Hemos perdido la idea del bien común que fue tan importante para el cristianismo y, también, para el excomulgado Tolstoi. Pero el bien común implicaba deberes y derechos, mientras que el “buenismo filantrópico” consistió siempre en dar lo que nos pidan, sin responsabilidad ni criterio, para que nos dejen tranquilos…

No nos respetamos a nosotros mismos -diría Tolstoi- y por eso no sabemos amar… Defendemos lo mismo una condena de muerte que un derecho de vida. Cerramos los ojos ante los sometidos al hambre, a la discriminación arbitraria, a la dictadura o a la miseria, diciendo que los “buenos” no deben movilizarse ni intervenir ante las injusticias sino pagar impuestos…¿A quién?

Hemos creado un mundo capaz de globalizar una enorme riqueza material, pero somos incapaces de globalizar la infinita riqueza moral y espiritual que tenemos en nuestra ciencia y en nuestra cultura… ¿Esperamos acaso que la felicidad universal se parezca a la posesión espasmódica de la riqueza material?…
¿Nadie lee ya el Evangelio de San Juan?: “El conocimiento de la verdaD es lo que os hará libres”…Medio mundo cree en verdades fanáticas sin libertad. Y el otro medio busca una experiencia de la libertad sin verdad.

El retrato de Tolstoi es de Iliá Repin. Vale mucho la pena entrar en la wikipedia y ver sus obras.

lucerna – tolstoi

El siete de julio de 1857, en Lucerna, delante del hotel Schweitzerhof, en el que se alojan personas bastante adineradas, un cantante vagabundo y menesteroso cantó y tocó la guitarra durante media hora. En torno a un centenar de personas lo escuchó. Tres veces pidió el cantante que le entregaran algo. Pero nadie le dio nada y muchos se rieron de él

A partir de esta historia, Tolstoi crea el cuento Lucerna (que podéis leer en este enlace) y que inicia el tomo Relatos. Cuántas veces encontramos situaciones parecidas y cuántas veces piensa uno en lo injusta que es la vida con el músico callejero.

¿Por qué esta noche os habéis asomado a los balcones y en respetuoso silencio habéis escuchado la canción de un desdichado mendigo? Si hubiera querido cantar más, habríais seguido callando y escuchando. ¿Acaso con dinero, incluso con millones, se os podría echar de vuestro país y reuniros en un pequeño rincón de Lucerna? ¿Con dinero se os podría juntar en las terrazas y obligaros a guardar silencio y sin moveros durante media hora? ¡No! Lo único que os obliga a actuar así, y que ejercerá siempre sobre vosotros mayor influencia que cualquier otro estímulo de la vida, es la necesidad de poesía, de la que no sois conscientes, pero que sentís y sentiréis mientras quede en vosotros algún rasgo humano.

Como dijo Turguéniev: Tolstoi es un gigante entre los demás escritores. Un elefante entre los demás animales. Como un elefante, puede arrancar un árbol de cuajo, pero también puede coger una mariposa con tanta delicadeza que no se pierda ni una brizna de polvo de sus alas

el señor Levin


Tolstoi

A pesar del tiempo que ha pasado desde 1877, año de publicación de Ana Karerina, resulta casi imposible (por lo menos a mí) no sentirse identificado con el señor Levin y con gran parte de las preocupaciones que lo acosan:

Mi pecado principal es la duda. Dudo de todo. La duda me persigue casi en todo momento.

Lectura obligada y muy agradecida: de este tipo de obras de las que uno sale enriquecido e irradiado con la sabiduría y experiencia del autor. Si además, leemos por encima la vida de Tolstói, veremos que se trata no sólo de un artista, sino de un hombre realmente consecuente y de acción.