dic 27

Ayer me compré el libro Los titanes venideros en el cual Antonio Gnoli y Franco Volpi transcriben tres entrevistas que tuvieron con Ernst Jünger en la época que el escritor, filósofo, naturalista, anarca, esteta en guerra…cumplió los 100 años:

años venideros…

Esto en lo que se refiere al futuro. ¿Cómo imagina usted, por lo tanto, el próximo siglo?

-No tengo una idea demasiado feliz y positiva. Por decirlo con una imagen, quisiera citar a Hölderlin, que en Pan y vino escribió que vendrá la edad de los titanes. En esta edad venidera el poeta deberá aletargarse. Los actos serán más importantes que la poesía que los canta y el pensamiento que los refleja. Será una edad muy propicia para la técnica, pero desfavorable para el espíritu y para la cultura.

hablando de la figura del Anarca…

Pero el Anarca, ¿no corre el riesgo de ser una figura demasiado literaria, casi romántica?

-No lo diría. El hombre romántico de alguna manera huye de la realidad y se construye con la fantasía poética o con el sueño un tiempo y un espacio suyos. El Anarca, en cambio, conoce y evalúa bien el mundo en que se encuentra y tiene capacidad para retirarse de él cuando le parece. En cada uno de nosotros hay un fondo anárquico, un impulso originario hacia la anarquía. Pero desde que nacemos dicho impulso se ve limitado por el padre y la madre, la sociedad y el Estado. Son sangrías inevitables que padece la energía originaria del individuo y que nadie puede rehuir. Pero el elemento anárquico se mantiene latente y puede irrumpir como la lava: puede liberar al individuo, pero también destruirlo. El Anarca sabe que la libertad tiene un precio, y sabe que quien quiere disfrutarla gratuitamente da muestra de no merecerla. Por eso no ha de confundírselo con el anárquico: éste se relaciona con la sociedad, tiene con ella una relación negativa que se manifiesta de manera virulenta en la disponibilidad del anárquico para practicar el terror a fin de conseguir sus propios fines. El Anarca no tiene sociedad. La suya es una existencia insular…

Y del hogar…

A veces habla usted del bosque como de algo secreto, algo inaccesible…

Eso también, ciertamente, pero en el sentido en que es secreta la intimidad de cada cual, su casa. En alemán las palabras Heim (casa), Heimat (patria) y heimlich (secreto) tienen la misma raíz. El bosque es secreto no solamente en el sentido de que esconde, sino también en el sentido de que al esconder protege.

sep 18

Este viernes me fui a comer a Dublín. Al pub, claro. Poca gente sabe que ahí sirven menús a mediodía. Así que el ambiente es siempre tranquilo y relajado. Un primer plato, un segundo plato y una cerveza bien tirada. Esta vez tocó crema de zanahorias, castañeta y una Estrella Galicia. Entre plato y plato aproveché para leer la prensa y observar disimuladamente a la gente del bar. En un determinado momento, un camarero cambió la música y puso un disco de Nat King Cole. Aquel en el que canta canciones en castellano. El mismo que llevaba siempre mi padre en el coche y escuchábamos de pequeños en los viajes familiares. El mismo que robaron un día que nos abrieron el SEAT 124 de noche. Ese mismo…

Al principio pensé que eran imaginaciones mías. Pero después de un rato me di cuenta que todo el pub estaba coreando las canciones. El señor que tenía enfrente atacando la crema de zanahorias, las dos chicas que charlaban detrás mientras fumaban un pitillo, los camareros que recogían las mesas: todos lo hacían de una manera distraída, casi inconsciente. Pero, sin lugar a dudas, todos cantaban. Incluso yo me sorprendí tatareando en voz bajita una letra que llevaba grabada muchos años en mi cabeza.

Y esta es la magia cotidiana. La que te hace amar y querer vivir esta aventura hasta el final. A pesar de los titulares de ese periódico leído entre plato y plato.

jul 20

Y hoy subo otra de mis canciones: una a la que tengo muchísimo cariño y lleva conmigo casi dos años. Espero que os guste.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Y pulsa aquí si la quieres bajar

jul 03

Por fin me hacen caso en Threadless y sacan camisetas de ratones. Y como es lógico, ya me he pedido una para poder lucirla este fantástico verano que estamos teniendo en Coruña (por dios, pero aquí nunca saldrá el sol??!?!?!).

jun 20

El ratón Mickey nunca ha sido santo de mi devoción. Pero acabo de leer esta noticia en la prensa y la verdad es que con esa cara de malo… ¡ya me gusta un poco más!

may 10

qué pasó el 10 de mayo…

ene 14

Debe de haber días en los cuales te levantas con una cara más inocente y juvenil de lo normal. Ya estoy acostumbrado a que los niños me pidan la hora llamándome señor. O que incluso alguna madre le diga a su hijo travieso en la cola del supermercado que no “moleste al señor”.

Lógicamente también influye cómo vayas vestido. El traje te convierte en cuestión de segundos en alguien respetable, sobre todo para la gente de más edad. Recuerdo la época en la que necesitábamos alquilar un piso en Madrid y nos íbamos los tres compañeros recién salidos del trabajo a visitar pisos. A las caseras les convencía mucho más la candidatura de aquellos tres pimpollos en traje que cualquier otra.

Bien, me estoy desviando del tema principal: el aspecto juvenil. Comenta Stefan Zweig en su autobiografía lo importante que era aparentar ser mayor en la Austria de la época de sus padres. El hombre adulto era respetado. De ahí que su propio padre a los treinta años ya tenía un frondosa barba y un sobrepeso que reflejaba su posición social y vital. Ya hace mucho que se busca precisamente lo contrario: aparentar menos años, ser joven eternamente, pretender saber mucho de la vida y esconder toda esa sabiduría detrás de un rostro amable sin arrugas.

Y me he vuelto a desviar. Hoy domingo me levanté relativamente temprano, salí a la calle, me dirigí a una cafetería con sabor antiguo y me regalé uno de los momentos más agradables de la semana: café, churros y periódico. Después de media hora, muchas malas noticias y algún pensamiento perdido me levanté y pagué al camarero. ¡Gracias chico! me soltó. Hombre, empezamos bien el día, pensé.

De camino a casa recordé que no tenía nada en la nevera (algo bastante habitual) así que probé con una tienda que abre los domingos y vende pollos asados. Ya cuando era un niño me encantaba esta tienda con todos aquellos pollos ensartados dando vueltas y la piel crujiente. Por una razón o por otra no había vuelto a entrar en ella desde entonces. Y aunque se trate de un simple pollo, el olor me transportó de nuevo a la niñez al igual que a Proust su magdalena. Al pagar, la dependienta me respondió con un “graciñas meu rulo” (rulo, ruliño es un apelativo cariñoso que se emplea con los niños en Galicia). De ahí ya salí con una sonrisa. Para rematar la jugada entré en la tienda de al lado para comprar un poco de pan. Al darme las vueltas la dependienta me dijo “toma mi niño”.

¿Qué pasaba?, ¿casualidad?, ¿una nueva forma de marketing en el mercado?. Estuve pensando un buen rato en lo feliz que me habían hecho tres frases amables, tres sonrisas, tres bromas. Y la verdad es que cuesta muy poco sonreír, cuesta poquísimo decir palabras bonitas. Así que ya sabéis, no os guardéis nada para mañana. Por cierto, estas tres personas eran adultas con aspecto de verdaderos adultos.

oct 17

Otra canción más, repetitiva y muy poco original. Está hecha para probar el funcionamiento del nuevo teclado. Lo mejor de todo: el sonido de lluvia que trae por defecto el GarageBand en los efectos de sonido. Se puede escuchar en el reproductor que aparece en la parte derecha bajo el nombre de “Rain duo”. Si no os funciona correctamente también la podéis escuchar con el siguiente reproductor

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

sep 07

Acabo de leer en Astroseti una noticia en la cual se comenta que mediante la supresión del gen TREK-1 los ratoncitos seríamos felices e inmunes a las depresiones. Creo que voy a pedir a esos científicos que dejen de experimentar con los de mi especie. Ya estamos hartos de tanto pinchazo y aspirina.

¡Con un poquito de queso ya somos felices!

jun 13

Ahora que se acerca el veranito he aprovechado para comprar unas cuantas camisetas en Threadless. ¿Que cómo he encontrado la tienda? Pues gracias a esta fantástica recopilación que han hecho en LaMatePorunYogur.

Por cierto: en Threadless se pueden votar los diseños que envían los internautas. Y aquellos que reciban más votos acaban imprimiéndose. Tras un rato buscando ratoncitos me he topado con este diseño. Y es que por muchas trampas que nos tiendan… ¡siempre acabaremos llevándonos el queso!

preload preload preload